Si alguna vez os ha gustado una película es porque os ha causado algún tipo de impresión. Da lo mismo que la impresión sea agitada, humorística o intrigante. Y por supuesto está la impresión que hace encogerse y acurrucarse en el sillón. Esa que tiñe de azul el entrecejo de los personajes de manga y anime. Las películas de terror o de miedo no están bien definidas hoy en día, de manera que cualquier película con el formato Scream puede denominarse de terror. ¿Terror? ¿De verdad hay alguien que se aterroriza con estas películas? Ni siquiera con la propia Scream. Claro, luego están las antiguas, esas que poca gente quiere ver hoy día por considerarlas obsoletas o anacrónicas, pero nada más lejos. He tenido la suerte de ver verdaderas joyas del cine de terror y del cine de miedo, y los diferencio porque no son lo mismo. Veréis. Seguid leyendo.