
El personaje que nos ocupa hoy es un actor más que consagrado, con mucho cine a sus espaldas y que lleva entreteniendo a generaciones con su buen hacer.
El señor De Niro es italoamericano, y como tal lleva en sus venas una energía enorme que se nota en cada trabajo que he tenido el gran placer de admirar. Una especie de chulería innata a la vez que un gran respeto por su oficio hacen de él un actor de los que no hay demasiados, quizá ninguno exceptuando a Joe Pesci o Al Pacino, pero sin tanta exageración. Es el tipo que no quisieras encontrarte nunca en contra porque lleva razón, y si no la lleva no podrás convencerlo. Tiene en la cara esa expresión de saber adónde va y lo que quiere, nadie podrá pararlo.
No quiero extenderme en cuanto a biografía ni estudios ni nada que no sean las impresiones que ha ido dejando a lo largo de los años en las películas que le han hecho el autentico monstruo de la escena que es. Es más, sólo voy a tratar este tema.