Mientras buscamos por Youtube vídeos conceptuales del nuevo iPhone o terminales Android de última generación mi decepción es evidente porque después miro mi anticuado, obsoleto, lento y feo smartphone, y no puedo evitar pensar que lo que ayer era futurista ahora parece más una caja cuadradota con tornillos. "Por qué no será transparente o tendrá proyector de teclado..." -me pregunto.
Pero si vuelvo la vista un poco atrás resulta que hoy en día estamos haciendo con un móvil tareas que antes requerían de un ordenador y con la condición de estar amarrado delante de un equipo de escritorio o como mucho un portátil. Sólo de pensarlo me invade un pensamiento: la época de las cavernas.