Como todo en esta vida, cualquier gadget de los que nos gusta tiene su precio, pero a la hora de comparar estos tenemos que tener en cuenta otros factores, como nuestro poder adquisitivo, la época y sobre todo su valor. No, no me he repetido. El valor de una posible compra no tiene por qué ser igual a su precio. Si nos atenemos a las simples palabras, el valor sería equivalente según varias teorías a lo necesario para producir un bien económico. Otras teorías aseguran que el valor debe equivaler a la utilidad del producto final, y otras, que el último factor que intervino en la producción confiere el valor al producto (Wikipedia). En definitiva, que el valor de un producto se le da en la producción y/o en su uso.
El precio, por otro lado, es el pago por un producto o servicio. Seguid leyendo.