Darren Aronofsky es un tipo raro. Director de cine extraño y no muy popular entre las grandes masas, excepto por Réquiem por un sueño. Voy a obviar sus otros trabajos como director ya que no soy un crítico de cine y voy a lo que nos ocupa hoy.
El Cisne negro no es una película cómica, ni de acción, ni de suspense, ni terror. Es muy dramática, pero sobre todo es una película estresante. Psicológicamente jodida. No voy a contar ningún detalle del argumento, así que si no la habéis visto podéis seguir leyendo.
La historia es importante en esta película, parte de un personaje en una fase inicial inestable, en un entorno incómodo. Estás en el cine y lo pasas mal con la protagonista, que sufre profundamente con cada revés. Y se nota.
Luego están los otros personajes, que fuerzan la situación siendo simplemente personas con sus virtudes y sus defectos, pero claro, todos tenemos un papel en la gran obra de la vida y evidentemente