Si alguna vez me he alegrado de pertenecer a una generación ha sido viendo esta película. Atrás quedan los tiempos en que a los marginados Freaks nos consideraban dignos de pagar por joyas como Street Fighter, Mortal Kombat o Super Mario Bros. en el cine. Nunca he considerado estos ejemplos inútiles, porque nos enseñan desde nuestros propios errores, y porque siguen sirviendo...de combustible en un día frío.
Pero mientras nuestra gran pelota terráquea siga dando vueltas, las personas nacerán, crecerán y se jubilarán, dejando paso a otras generaciones que sirvan a su público lo que hace años que deseaban: cine a su gusto hecho por iguales.
Scott Pilgrim no es el único ejemplo de este tipo de cine, pero todavía campan a sus anchas directores y guionistas de 50 años para arriba que por mucho que se hayan integrado en esta generación, no pertenecen a ella, aunque loados sean sus intentos.
Todavía me acuerdo de Conspiración en la Red y lo poco creíble que eran los personajes, o cualquier película que sólo por el hecho de tratar un tema de actualidad